Señor Salme vive en Málaga y a pesar de exhibir una sumisión un tanto indecorosa hacia photoshop y demás herramientas digitales, cultiva un amor minucioso y no correspondido por los buenos pinceles y por el espeso olor de la tinta china. Otras de sus aficiones reseñables, aunque éstas un tanto fingidas, son las películas soviéticas de ciencia ficción, los libros de segunda mano que contienen anotaciones de su anterior propietario y el género musical que él mismo ha dado en llamar ‘música para empollones’, que tiene la rara virtud de meter en un mismo saco a Stockhausen y a Pet Shop Boys (por citar sólo un par de ejemplos).

 

Señor Salme

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