Depende de a quién se pregunte. Solo es necesario recordar el fatídico incidente que David Bisbal tuvo en Twitter al comentar la crisis de Egipto de 2011 y que inspiró el hashtag #TurismoBisbal. O el más reciente caso en el que Risto Mejide denunció que Canal+ España le exigía devolverles #unHDMIy2Euroconectores al darse de baja y que puso a su community manager al borde de un ataque de nervios. Pero no todo es hostil en el mundo de Internet. En la inmensa mayoría de casos las redes sociales, gestionadas de manera eficiente y creativa, pueden contribuir a captar y fidelizar clientes, así como mejorar nuestra reputación online y aumentar el número de ventas de nuestros productos.

En este sentido tenemos el caso de Gallina Blanca. Su estrategia de comunicación online se desvinculó del autobombo para centrarse en las necesidades de sus clientes. Siguiendo esta línea decidió ofrecer recetas y consejos culinarios a sus seguidores, dándoles además la oportunidad de enviar sus propias recetas. De este modo consiguió fidelizar clientes, aumentar sus ventas y afianzar su presencia online notablemente.

Esta es la magia de las redes sociales.

Su principal ventaja es que entramos en contacto directo con nuestros clientes. Podemos entablar un diálogo de forma inmediata, lo que nos proporciona información muy valiosa sobre lo que adoran o rechazan de nuestra marca. En este sentido, las redes sociales se convierten en una especie de medio alternativo de atención al cliente y en una forma de humanizar la gestión y la comunicación de nuestra empresa que nunca antes había existido. Está claro que pueden producirse casos de riesgo como el de Canal+ y Risto Mejide, pero las ventajas superan con creces a los inconvenientes.

En definitiva, las redes sociales son nuestras aliadas. Si escuchamos a nuestro público a través de ellas aprenderemos qué quieren de nosotros, los aspectos que debemos mejorar y nuestros puntos fuertes. Hoy en día el diálogo con el usuario es la estrategia principal para conseguir el éxito.